Durante cientos de años, las cocinas de Vigo y su comarca han hecho grandes aportaciones a la cultura gastronómica y el buen comer de sus habitantes. Ya en la época romana, Vigo era un centro de producción de salazones y “garum” del imperio. En la edad media y moderna, la comarca proporcionaba las ostras en escabeche que hacían la delicia de los que acudían a los pubs londinenses y por su puerto salía el vino del Ribeiro que se consumía en Europa. El siglo XVIII vio la aparición de una industria que aún hoy produce las mejores conservas de pescado que se pueden encontrar en el mundo. La cocina rural o marinera nos dieron los guisos o caldeiradas de pescados y la cocina burguesa del siglo XIX y principios del XX, demuestran que en Vigo siempre se ha comido bien, con productos de altísima calidad y con preparaciones mucho más sutiles de lo que algunos nos quieren dar a entender con aquel falso tópico de la que cocina tradicional gallega es buen producto con poca elaboración.

Familias Cocineras


Nombre de la familia                                    Blanco Fernández
Cociner@s                                                  Valentina y Chica
Procedencia                                                Vigo
Tiempo en la Comarca
Barrio, Pueblo o Aldea                                 Bembrive

Descripción:
Familia de generaciones de la zona de Bembrive. Agricultora con campos y animales. Su infancia fue dura y clásica de una familia numerosa y rural. Su economía era  humilde y dependían tanto de lo que cultivaban y de los animales que criaban como de los sueldos de sus maridos. Estos trabajaban en los  Astilleros Freire de Vigo. Ellas se dedicaban al campo y a vender los artículos que cultivaban en las plazas de abastos de Vigo como la del Calvario. Era muy importante para la familia la matanza del cerdo, que les proporcionaba muchas de las proteínas que consumían durante el año. Mataban de dos a tres cerdos al año, así como terneros, vacas, gallinas y demás animales domésticos. Uno de los utensilios más apreciados de la casa era el horno de piedra. Lógicamente este horno no se podía encender todos los días y por eso cocían pan de millo una vez a la semana para el consumo familiar. Uno de los principales alimentos que comían era el pescado. Salaban y curaban pescado. El principal pescado que salaban eran xurelos grandes cuando era temporada y sardinas. Del campo obtenían verduras, legumbres, maíz, trigo, centeno y   frutas de sus numerosos árboles frutales. Sus maridos, cuando aún no tenían coche, llevaban la comida al astillero o se la llevaban ellas al medio día cuando la comida no se podía mantener desde la primera hora de la mañana.