Durante cientos de años, las cocinas de Vigo y su comarca han hecho grandes aportaciones a la cultura gastronómica y el buen comer de sus habitantes. Ya en la época romana, Vigo era un centro de producción de salazones y “garum” del imperio. En la edad media y moderna, la comarca proporcionaba las ostras en escabeche que hacían la delicia de los que acudían a los pubs londinenses y por su puerto salía el vino del Ribeiro que se consumía en Europa. El siglo XVIII vio la aparición de una industria que aún hoy produce las mejores conservas de pescado que se pueden encontrar en el mundo. La cocina rural o marinera nos dieron los guisos o caldeiradas de pescados y la cocina burguesa del siglo XIX y principios del XX, demuestran que en Vigo siempre se ha comido bien, con productos de altísima calidad y con preparaciones mucho más sutiles de lo que algunos nos quieren dar a entender con aquel falso tópico de la que cocina tradicional gallega es buen producto con poca elaboración.

viernes, 25 de febrero de 2011

Orejas de Carnaval

·        Ingredientes

      500 gr. Harina
·         2 un.     Huevos
·         200 cc  Agua templada con sal
·         100 gr.  Azúcar
·         100 gr.  Manteca cocida de vaca.
·                                  Anís o anetol
·         1 cuch   Levadura.

Preparación:

La manteca de vaca y los huevos conviene que no estén fríos de la nevera, que estén a temperatura ambiente y la mantequilla blanda. En un cuenco se mezcla la harina con la levadura y se forma un volcán con un hoyo en el centro. Se baten bien los huevos con el azúcar y unas cucharadas de anís y se añaden al hueco de la harina junto con el agua y la manteca de vaca derretida tibia o en trozos. Se mezcla poco a poco y luego se termina de amasar ya sobre una mesa enharinada hasta obtener una masa suave, elástica y no pegajosa... añadiendo más agua o harina si hiciese falta. Se deja reposar un buen rato y se hacen las orejas.
Para hacer las orejas se cogen trozos como de 200 gr. de masa y se extiende con el rodillo sobre una mesa enharinada de forma que quede muy fina. Luego se van cortando porciones de masa de forma cuadrada, rectangular o irregular y se fríen en una sartén con aceite abundante caliente a fuego medio.

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