Durante cientos de años, las cocinas de Vigo y su comarca han hecho grandes aportaciones a la cultura gastronómica y el buen comer de sus habitantes. Ya en la época romana, Vigo era un centro de producción de salazones y “garum” del imperio. En la edad media y moderna, la comarca proporcionaba las ostras en escabeche que hacían la delicia de los que acudían a los pubs londinenses y por su puerto salía el vino del Ribeiro que se consumía en Europa. El siglo XVIII vio la aparición de una industria que aún hoy produce las mejores conservas de pescado que se pueden encontrar en el mundo. La cocina rural o marinera nos dieron los guisos o caldeiradas de pescados y la cocina burguesa del siglo XIX y principios del XX, demuestran que en Vigo siempre se ha comido bien, con productos de altísima calidad y con preparaciones mucho más sutiles de lo que algunos nos quieren dar a entender con aquel falso tópico de la que cocina tradicional gallega es buen producto con poca elaboración.

sábado, 12 de febrero de 2011

Empanada de Pollo, Champiñones y Langostinos


Ingredientes:
500 g.    Masa de empanada
400 g.    Pechuga de pollo
150 g.    Champiñones
15 un.   Langostinos
600 g.    Cebolla
1 un.      Pimiento Verde
3 dts.     Ajo
½ vas.   Vino blanco
1 un.      Pimenta de cayena
                Aceite de oliva
                Sal y pimienta blanca
3 cuch   Harina
1 un.      Huevo


Preparación:

Cortar el pollo en dados pequeños y los champiñones en láminas. Pelar los langostinos y reservar las cabezas y los cuerpos limpios. Cortar la cebolla en rodajas finas, picar el ajo y cortar el pimiento en juliana. En una sartén añadir un chorro de aceite de oliva y freír las cabezas de los langostinos y aplastarlas para sacarles todo su jugo. Retirar las cascaras y  dorar el pollo. Añadir las verduras y un poco de sal.  Cuando esté la cebolla transparente incorporar los champiñones ,  la pimenta y rectificar la sal. Subir a fuego fuerte,   añadir  el vino y reducir. Dejar enfriar.

Coger la masa y dividirla en dos trozos de 300 g. y 200 g..
En este punto es importante saber que la base de la empanada, para mi gusto, tiene que ser  un poco más gruesa que la tapa. En una mesa o encimera extender parte de la harina para estirar la masa. Coger  la porción de 300 g. y con ayuda de un rodillo, estirar la masa hasta que tenga un grosor uno o dos mm. Colocarla en una fuente de horno, previamente aceitada con un pincel para que no se pegue la masa a la fuente, del tamaño aproximado de la masa. Extender sobre la base el relleno. Distribuir los cuerpos de los langostinos  crudos por el relleno. En la encimera extender la harina sobrante y estirar la otra porción dejándola lo más fina posible sin que se rompa y con esta  tapar la empanada. Cerrar los bordes. Hacer en la tapa un agujero central  para que puedan escapar los vapores de la cocción cuando metamos la empanada en el horno a modo de chimenea. Batir el huevo y pintar la empanada con él. Precalentar el horno a 180º y meter la empanada. Dependiendo el horno que tengamos el tiempo es distinto (sobre 40”). Yo aconsejo coger una espátula o  un cuchillo y cuando podamos levantar firmemente la base de la empanada estará lista. Si no está dorada por arriba poner el grill muy fuerte hasta que se dore. Recordar que lo importante es que la base no se rompa y la tapa sea muy fina.

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